El Parlamento Universal de la Juventud es uno de los proyectos más ambiciosos de la Juventud Idente:

¿Qué es?

Se trata de un foro en el cual los jóvenes puedan debatir libremente sobre los temas que son objeto de su preocupación, de manera que su voz no quede aislada sino que pueda ser escuchada a nivel mundial.

El PUJ es universal en el sentido de esta apertura a todos los jóvenes.

El PUJ tiene carácter democrático. Este carácter implica, en concreto, que todos los participantes tienen derecho, a la hora del debate, a expresar libremente su opinión y a ser escuchados sin otro afán que la generosa voluntad de amar frente a la egoísta voluntad de poder.

El PUJ no se sitúa, en general, dentro de ninguna corriente política ni se propone tomar parte activa en la gestión del poder civil. No se preocupa, por lo tanto, de manifestarse a favor o en contra de gobiernos ni de personalidades políticas.

No declara leyes ni se propone ejercer una forma de control sobre la sociedad, porque no ostenta este poder.

El PUJ, sin embargo, tiene la capacidad de expresar su voz a través de las declaraciones conjuntas de todos los jóvenes interesados.

Su actitud, en general, es constructiva. No trata tanto de “denunciar” comportamientos, sino sobre todo descubrir valores y proponer soluciones para el futuro a partir del amor de generosidad y de amistad, valor supremo y fundamento de todos los valores.

¿Qué propone?

El proyecto se propone, en términos generales, un objetivo difícil de entender a primera vista: “elevar la actividad política a ciencia del espíritu”. Defiende, de este modo, dentro la vida política, los valores fundamentales que dignifican al ser humano más allá de los intereses de una mayoría convencional. La política debe estar unida a una ética definida por el valor supremo: el amor. Hay que entender que la carencia de ética deriva en corrupción política, en las diversas formas de agresividad, en la justificación de los medios para conseguir un fin, en la injusticia, en el crimen y, en definitiva, en la acción bélica.

El PUJ propone a Jesucristo como modelo del ser humano. La razón de esta elección es que la figura de Jesús de Nazaret es la más atrayente en todos los niveles. Propone un modelo de vida que se funda en un amor radical, que potencia a la persona, no excluye a nadie, y rompe cualquier fanatismo propio de las ideologías.

El Parlamento Universal de la Juventud propone representar a todos los jóvenes, ya que todos, por su definición mística, pueden llegar a vivir la vida de aquel modo atractivo y arriesgado que la persona de Cristo propone. Por esta razón, su carácter es universal y ecuménico (da cabida a todas las religiones), pues creemos que Cristo lleva a plenitud todos los valores humanistas y religiosos.

El proyecto pretende crear un espacio de reflexión para los jóvenes que les permita desarrollar una visión bien formada, exenta de prejuicios, capaz de potenciar el ser humano y ayudarlo a vivir su relación auténtica con Dios, la naturaleza y la sociedad.