A penas comenzado Julio, del 4 al 8, gran parte del equipo de profesores y otros ayudantes pudimos compartir unos días de estupenda convivencia y culminar la preparación del Campamento de niños/as, que este año ha sido del 8 al 19 de Julio en Quintanabaldo (Burgos). Todos nos pusimos “manos a la obra”levantando tiendas, fregando las dependencias, ordenando la compra… pero eso sí, con mucha ilusión y con ganas de que ya viniesen los niños/as. Os mostramos a continuación algunas fotos.

Y comenzamos nuestra aventura… Una panorámica de los asistentes ¡No hay nada como el trabajo en equipo! No todo era trabajar… Y llegó el ansiado día 8 de Julio y los 50 niños/as iban llegando de forma escalonada, unos con cara asustada, otros con ganas de conocerlo todo… Y ahí estábamos los 16 profesores procedentes diferentes lugares de España y de otros países: Thérèse Gerstner (Alemania), Elena Peces (Madrid), Martha Moongirl (Kenia), Raul Caulier (Chile), Roberto Bermejo (Murcia), Mª Luisa del Río (Illes Balears), Mª del Mar Segura (Madrid), Ana Mª Bandrés (Zaragoza), Lolo (Illes Balears), Nadia Almaraz (Zaragoza), Pablo Chacón (República Checa), Ana García (Madrid), Patricia Torres (Cádiz), Rocío Carballar y Javier Melo de Sevilla y Mª Ángela Cantueso de Málaga. Todo el claustro de profesores ha puesto un especial esmero en vivir y transmitir los ideales de la Juventud Idente a los niños/as.

El primer día se hizo la gymkana de los símbolos campamentales, y les gustó bastante. La noche siguiente hicimos una gymkana nocturna tipo Cluedo, en la que tenían que averiguar quién había sido el personaje de una singular historia. Los profesores disfrutamos un montón y a los chavales les encantó. Al día siguiente por la tarde nos fuimos de marcha al túnel de La Engaña, para dormir donde el merendero, pero hacía mucho frío, se levantó un fuerte viento, y el cielo amenazaba tormenta, así que después de cenar nos fuimos a una de las casas de la antigua estación. Algunos tenían algo de miedo al principio, pero luego tuvieron que reconocer que durmieron cómodos y calentitos todos juntos y algunos entre la paja. Conclusión: hay que confiar en los jefes de marchas. Por la mañana hicimos unos juegos y canciones comunes para animar el camino de vuelta.

La lluvia nos tomó cariño y nos acompañó bastantes días, por lo que estuvimos viviendo dos días en el comedor. Se bajaron los toldos, y las actividades campamentales eran más especiales, se delimitaban al comedor y la cocina, bueno, y la importante limpieza de baños. En dos días no salió el sol, pero hubo momentos especiales, como los juegos y los talleres dentro, las noches juntos en el comedor… Además, por la lluvia se desbordó el río y el puente decidió que no le gustaba ese sitio y se marchó. ¡Cuánto hemos aprendido con ello! Descubrimos la importancia del trabajo en equipo, valoramos el esfuerzo previo de los profesores al montar el puente, fuimos creativos en la supervivencia… y, sobre todo, ¡aprendimos a montarlo!

Los días 13 y 14 fueron especiales, tuvimos la visita de Bienvenido (un sacerdote ventrílocuo) y dos religiosas. Por la noche, en vez de himno del fuego hizo un número con marionetas. A todos nos encantó, fue muy divertido estar con el tío Rufete, Gusanito Cubanito, Leoncio y Asno. En el siguiente himno de fuego, Bienvenido y “sus amigos” presentaron las distintas actuaciones que los niños/as tenían preparadas. Los tres fueron un ejemplo continuo de generosidad y buena convivencia. Esperamos contar en otra ocasión con su presencia

El viernes día 15 se hicieron las Olimpiadas preparadas por Javi y Lolo, con pruebas de salto de longitud, lanzamiento de piedras, carrera de relevos y maratón. Por la noche se realizó la entrega de medallas y diplomas a los ganadores y a los profesores colaboradores. ¡Algunos ya no se separaron de sus medallas durante todo el resto del campamento!

Al día siguiente, después de las tareas campamentales, poniendo orden y recogiendo la ropa de objetos perdidos, a las 13:00h salimos para un gran paseo: Puentedey-Leva-Villavés. Subimos a Puentedey por un largo camino bajo el sol, y aunque los niños preguntaban la consabida frase “¿Cuánto falta?”, ya lo sabían, “menos que antes”. Llegamos a Puentedey hacia las tres y media, y antes de comer hubo bañito en el río. Se comió de bocatas y descansamos hasta las siete, cuando salimos por el camino de la antigua vía hacia la carretera que lleva a Leva. La verdad es que hablando juntos, el camino se hace mejor. En Leva merendamos galletas y chocolate y después seguimos por la senda Valcava para llegar a Villavés, donde nos esperaba una sorpresa: había una pequeña fiesta en el pueblo. Nos dieron una generosa acogida y nos invitaron a todos, para nuestro asombro y agradecimiento, y el alcalde invitó personalmente a los profesores. Llegamos de noche al campamento. El domingo Martha nos sorprendió en el desayuno con un dulce keniata, el mandasi. Con eso pudimos coger fuerzas para el tradicional partido de fútbol de profesores contra acampados.

Ese día por la mañana también comenzamos a preparar los Juegos Florales, que haríamos el día siguiente. El último himno de fuego del campamento fue fantástico, con gran participación de los niños/as y varios números de humor de Roberto y Lolo.

Llegó el lunes, el último día de campamento. Por la mañana los profesores despertamos a los niños disfrazados, para variar de las cacerolas. Por la tarde había Juegos Florales, que había que preparar muy bien. Se prepararon después de las tareas campamentales y también después del tiempo libre. Sobre las siete y media nos fuimos al lugar que nos habían acondicionado Roberto, Lolo y Javi, y celebramos los Juegos Florales, que fueron muy originales.

En la cena, los profesores nos disfrazamos para servir a los niños. La entrega de diplomas fue muy emocionante y animada, pero pronto nos fuimos a dormir ya que muchos de nosotros salíamos muy temprano para nuestras ciudades.

Luego la vuelta a las respectivas ciudades fue más tranquila, con casi todo el mundo durmiendo en el bus, aunque supimos aprovechar todos los momentos para seguir conviviendo en nuestra parada en Burgos, pues pudimos ver la ciudad dos horas.

En resumen, el campamento fue una nueva aventura en la que todos hemos crecido, pero JUNTOS.